La crítica histórica a los microkernels era la penalización por IPC debido a los constantes cambios de contexto. Los microkernels modernos superan esto con rutinas fastpath en hardware, transfiriendo mensajes directamente en registros de CPU.
Al invocar Call IPC, el kernel verifica la capacidad en menos de 100 instrucciones en ensamblador. Los datos viajan en los registros r2-r7 mientras el hilo conmutador se activa al instante.
Sistemas steer-by-wire imponen presupuestos de 500 microsegundos. Gracias a que seL4 garantiza tiempos de peor caso (WCET), se prueba matemáticamente que nunca se violarán plazos de control.